Volante mudo
Hace poco me dieron un volante en la calle.
Lo tomé y lo traje a casa.
Cuando llegué, lo detallé. Era llamativo, impreso en papel de buena calidad, con colores brillantes, tenía un buen diseño.
Promocionaba libros infantiles, el precio estaba bastante bien. Quise comprar.
Pero miro de nuevo.
Volteo a ver qué hay detrás.
Luego vuelvo a dar vuelta.
Y nada.
No había número de teléfono, correo, página web, redes sociales, nada.
Ni un nombre.
Ninguna información de contacto.
Pasé de nuevo por donde me dieron el volante, la persona ya no estaba.
¿Te imaginas?
Alguien sabía que tenía un buen producto (o no) y decidió INVERTIR en volantes para vender más. Pagó diseño e impresión. Aprobó el arte, los recogió... y nadie se dio cuenta de que faltaba la invitación a actuar con la información de contacto.
Me da de todo, especialmente porque yo iba a comprar esos libros.
Y eso lo he visto en varios productos de información.
Luego de ver o consumir, no te queda claro qué hacer después. Sin una invitación clara o un micro-compromiso, el estudiante (que ahora es tu cliente) se queda a la deriva.
Puede que haya disfrutado tu producto, pero si no le tiendes el puente hacia el siguiente paso lógico, se olvidará de ti en un ratico. Igual que yo me olvidé de los libros porque no supe a quién contactar.
Cada pieza de contenido debe ser parte de un sistema que guíe a tu cliente hacia el éxito y hacia tu siguiente oferta.
Y ahora que lo pienso, esto también es bueno para ti, porque al diseñar qué sigue después para ellos, tienes la idea de qué necesitas preparar para ayudarles.
De esta manera construyes un sistema donde el crecimiento de tu alumno sea, inevitablemente, el crecimiento de tu negocio.
¿Saben tus alumnos qué paso viene después de terminar tu infoproducto? En caso de que ellos no lo sepan, y tú tampoco, te conviene revisar esto.
Adriana Sin Libros :)

